Toallitas desmaquillantes ¿son buena opción?

Cuando hablamos de elementos de belleza, limpieza y cuidado facial, casi siempre nos llega a la mente una gran cantidad de cremas, ungüentos y soluciones líquidas, como el sérum o el agua micelar, que requieren de algún medio para ser aplicados, como algodón, discos de espuma, pañitos, esponjas o incluso los mismos dedos. Esto nos hace pensar en que se necesita demasiados artículos distintos para realizar una simple tarea.

Toallitas desmaquillantes ¿son buena opción

Sin embargo, en el caso de retirar el maquillaje, se nos presenta una idea que, aunque sencilla, representa una revolución en toda regla, ya que nos ahorra el uso de todos estos productos tan variados. Se trata de las toallitas desmaquillantes, un instrumento más reciente que cualquiera de sus predecesores removedores de maquillaje, con una metodología de uso bastante simple pero eficaz, pensado para ahorrarnos mucho del esfuerzo de la limpieza facial.

Para quien no las conoce, basta con imaginarse las toallitas húmedas que utilizamos para, por ejemplo, asear a los bebés antes de cambiarlos, solo que, por supuesto, con una formulación distinta para adaptarse al uso en nuestro rostro. Aun así, es mucho lo que hay que saber sobre estas maravillas desechables, ya que como todo objeto ideado para el contacto con la piel, tiene algunas desventajas que podrían opacar sus puntos positivos en algunos casos.

Si te propones utilizar el embellecedor a prueba de agua pero no sabes cómo retirarlo después, te recomendamos leer ¿Cómo quitar el Maquillaje Waterproof?

Descripción de las toallitas desmaquillantes

Descripción de las toallitas desmaquillantes

Tal como su nombre lo indica, se trata de unos pequeños y cómodos trozos de tela, elaborados mediante una técnica conocida como tejido sin tejer, que es la simple superposición de fibras que pueden ser de origen natural, como algodón, lino, lana o biopolímeros de la celulosa; o fabricadas de material sintético, como sería el caso del poliéster o el polipropileno. La materia utilizada depende de la empresa que produce cada marca de estas.

Pero claro, un trozo de sencilla tela será incapaz de eliminar los pesados restos del maquillaje, así como algunas impurezas, sebo o suciedad del rostro, incluso si están empapadas en agua; por ello, lo que se debe tener en cuenta no es la toalla en sí, sino la sustancia que viene impregnada en ella. Como si fuese cualquier tipo de desmaquillante, se trata de un líquido cuya formulación específica elimina cualquier elemento de la superficie de la piel.

De forma comercial, los empaques de estas toallitas suelen venir en presentaciones de bolsas hechas con polímeros plásticos, selladas al vacío para aumentar el tiempo de vida útil de las fibras y la emulsión que las empapa. Esta bolsa duele tener, en lo que sería su cara frontal, una pequeña abertura sellada con una pieza de polímero adherente, que se retira al momento de adquirir el empaque, para tener un lugar cómodo de donde sacar las toallas.

Por supuesto, ya que están destinadas a entrar en contacto con la delicada piel del rostro, la sustancia desmaquillante que las impregna no debe tener contenido de alcohol, etanol o compuestos de pH muy elevado. De igual manera, los conservantes que se añaden para darles una mayor duración y los aditivos para mantenerlas húmedas, evitando que se sequen con el paso del tiempo, serán de solución no iónica, sin añadidos que irriten o causen alergias en la piel.

Dentro del empaque, podremos encontrar una variada cantidad de toallitas, que difieren según las especificaciones del producto, siendo usualmente de entre 10 toallas para las presentaciones de bolsillo y hasta 100 para las del hogar. Estas se enrollan de forma que se superpongan unas sobre otras, sin entrelazarse ni presionarse entre sí, para que sea más fácil el sacar una sola al momento de necesitarla.

Por último, es necesario destacar que son de un solo uso, por lo que debemos desecharlas una vez las pasamos por el rostro y limpian todo resto de impurezas y maquillaje; por ende, es indispensable saber que, si intentamos lavarlas para reutilizarlas, lo que haremos es retirar el líquido desmaquillante, por lo que solo tendremos una tela de fibras sin tejer, que se deshará de bastante rápido.

Además de esto, recordar que se debe mantener el empaque cerrado, después de retirar el sello adhesivo que cubre la parte frontal, para evitar reducir el tiempo de vida de los pañitos, ya que el contacto con el aire puede ir secando la solución desmaquillante, aunque de manera bastante lenta. Esto es poco perceptible, pero si deseamos que nuestro empaque dure, ya que no utilizamos las toallas diariamente, es lo más recomendable.

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Composición de su contenido

Como ya mencionamos, la tela, que puede ser de fibra natural o sintética, no es el principal agente encargado de  acción de este producto, salvo por el hecho de que, para ofrecer una sensación suave y agradable, que no posea textura áspera o rasposa, se utilizan solo ciertos tipos de fibra más finos y delicados, de los que hablamos hace un momento, consiguiendo así que incluso las personas con pieles más sensibles puedan optar por utilizarlos.

También es importante destacar que, la elección de los fabricantes sobre las fibras a utilizar, se debe por otro lado a la facilidad de absorción y retención que tienen estas del líquido que las empapa, además de las cadenas que crean con el método de tejido sin tejer, que permite la permanencia de pequeños espacios vacíos que luego se ven rellenados por la sustancia.

Es esta última, sin embargo, la que debemos tener en cuenta al hablar de la composición, ya que se trata de un desmaquillante de bajo grado pero alta duración, capaz de permanecer en un paquete plástico, absorbido por la tela. Usualmente el líquido es una emulsión que puede ser, por ejemplo, de wakamé o extractos de algas, por lo que su acción es cien por ciento natural, con aditivos solo para permitir la conservación y la potenciación de la tarea desmaquillante.

Dicha sustancia se compone, principalmente, de dos activos cuyas propiedades armonizan y se complementan, para dar como resultado la acción de limpieza. Estos son, primero, un agente surfactante, que disuelve el maquillaje, la suciedad y todo tipo de impurezas y elementos externos sobre la piel; mientras el segundo, el agente emulsionante, arrastra todos los restos, el sebo y las células muertas de la superficie.

Ventajas y desventajas de las toallitas contra otros desmaquillantes

Ventajas y desventajas de las toallitas contra otros desmaquillantes

Una vez conocido a fondo toda la estructura y composición del producto, podemos hacernos una idea de su función, así como todo lo que puede ofrecer su uso a nuestro favor, en cuanto a la remoción del maquillaje y la limpieza de la piel. De igual forma, aunque por el lado contrario, también debemos señalas esas pequeñas fallas o carencias que hacen que utilizarlas pueda ser desventajoso, dependiendo de la situación.

Ventajas

Por sobre todas las cosas, estos instrumentos desechables destacan en una cosa, el tiempo que podemos ahorrar al utilizarlas, ya que se trata de un elemento cuyo desmaquillante ofrece una limpieza y remoción inmediata del maquillaje, por lo que solo debemos utilizar un ejemplar de nuestro empaque, pasarlo sobre el cutis con suavidad y ver como todos los restos van desapareciendo al momento.

De igual forma, ahorramos mucho tiempo al tratarse de un artículo que, por decirlo de alguna manera, está ya preparado y listo para ser utilizado, conteniendo todo lo necesario para una limpieza inmediata en cada toallita. Así, con solo tomar una del paquete, sin ningún otro utensilio, sustancia o accesorio, podremos obtener una limpieza instantánea.

Otras grandes ventajas de esta son la movilidad y el espacio que ocupan, bastante reducido, por lo que podemos llevar el paquete en un bolso de mano o cartera (en especial si se trata de las pequeñas presentaciones llamadas de bolsillo), gracias a lo compacto que resulta. De esta forma, no importa el lugar en el que nos encontremos, si necesitamos eliminar el maquillaje, darnos un retoque o limpiar nuestro rostro, podremos hacerlo fácil y rápidamente.

Tampoco debemos dejar de tener en cuenta la economía, ya que en muchas ocasiones, la calidad de la rutina de cuidado facial depende del alcance de nuestro bolsillo, por lo que, si adquirimos estas toallas, podremos ahorrar algo de dinero, debido al bajo coste que pueden llegar a tener. Aun así, esto es relativo, ya que en muchas ocasiones, esos productos que encontramos realmente baratos y que compramos nada más verlos, pueden ser un arma de doble filo, al poseer una calidad inferior o, incluso, ser realmente deficientes.

Por último, pero no menos importante, sino todo lo contrario, las nuevas fórmulas desmaquillantes sin aclarado, como el agua micelar y gel de limpieza de rápida absorción, se aplican también en el caso de este producto. Por ello, una vez que la utilizamos en el rostro, no es necesario enjuagar posteriormente y mucho menos lavar con jabón, ya que los residuos de la sustancia serán absorbidos por la piel o se evaporarán con rapidez.

Desventajas

Definitivamente, el gran problema de este elemento se encuentra en su composición, ya que hasta ahora no existe una fórmula desmaquillante que aguante el rigor de, en vez de estar contenido de forma líquida, en un envase que la ayude a conservar, deba mantener su función plena mientras se encuentra absorbida por un trozo de tela, prácticamente a la intemperie, sin perder sus activos y propiedades esenciales.

Por ello, la formulación básica de las toallas desmaquillantes, aunque maravillosa para retirar este elemento de manera inmediata, no ofrece una limpieza realmente completa y profunda, por lo que, aunque al tacto y la vista, el cutis se vea perfecto tras utilizarlas, la suciedad que se encuentra obstruyendo los poros del tejido, así como el sebo o grasa atrapado en capas inferiores de la piel, seguirán allí, causando daños a largo plazo a la salud e imagen de la dermis.

Otro pequeño factor negativo, aunque ya mencionamos como ventaja el hecho de no necesitar un aclarado o enjuagado tras utilizarlas, es el hecho de que esto no se debe convertir en una costumbre. De manera sencilla, diremos que, si no lavas bien tu rostro al final, una parte pequeña de las impurezas impregnadas en los restos del desmaquillante, además de las que quedan en los poros de la dermis, puede continuar sobre el cutis.

Comparación con otros productos

Si buscamos un desmaquillado rápido, ya sea porque tenemos poco tiempo, llegamos tarde a casa y solo podemos pensar en la noche de sueño que nos espera, o necesitamos un pequeño retoque, este producto es el mejor que podemos encontrar, por su acción inmediata, forma compacta y facilidad de uso, entre otros factores que conocimos como sus ventajas.

Sin embargo, en definitiva se trata de un elemento de baja potencia, en el caso de buscar una verdadera limpieza facial, para realizar una rutina de cuidado completa, por lo que solo debemos recurrir a las toallitas en casos específicos como los mencionados anteriormente mientras que, si cuando vamos a tomar el esfuerzo de limpiar, humectar y cuidar el cutis en profundidad, es mejor recurrir a otros elementos cosméticos, como agua micelar, leche limpiadora, espuma o gel desmaquillante.

Método de uso de las toallitas durante la rutina

Método de uso de las toallitas durante la rutina

He aquí lo mejor de este producto, que parte como una de las ventajas que lo hacen el favorito de muchas mujeres y, por qué no, hombres que utilicen maquillaje, ya sea de forma regular u ocasional; hablamos de la facilidad de su uso y aplicación sobre la piel. Para esto, debemos tomar solo una de las toallas, aunque dependiendo de la cantidad de maquillaje o de la suciedad acumulada, es posible que necesitemos otra luego.

Procedemos a limpiar primero las zonas donde se aplica este embellecedor en capas más densas, los labios para retirar el lápiz labial; los párpados y el contorno de ojos, para eliminar el rímel, la pestañina, el delineado o cualquier otro. Por supuesto, esto lo haremos con partes diferentes de la tela, para que el contacto con la piel sea a través de la toalla limpia y con la cantidad debida de sustancia desmaquillante.

Cabe destacar que, debido a lo delicada y delgada de la piel de esta zona, que cubre la superficie alrededor de los ojos, al igual que su gran flexibilidad, debemos limpiar simplemente aplicando un poco de presión, sin mover la tela de un lado a otro, lo que crearía una distensión del tejido carente de músculos, que a largo plazo de traduce en bolsas en los ojos, ojeras y las llamadas patas de gallo.

Una vez que la presión momentánea, que puede durar entre 5 y 10 segundos, para que el desmaquillante haga efecto, procedemos a ir frotando con la tela, con la mayor delicadeza y suavidad posible, hacia la zona de las pestañas, donde se acumularán los restos que deseamos eliminar. Una vez allí, podremos finalmente limpiar con pequeños movimientos, hacia abajo en el caso de la pestaña superior y al contrario en la inferior, para eliminar todas las impurezas.

Tras realizar esto, podemos utilizar las partes de la tela que quedan limpias, para culminar la limpieza de las zonas más amplias, siempre desde el centro del rostro hacia afuera, para seguir la forma en que se tensa el tejido de manera natural. Esto permite no solo tonificar la piel, sino que evita la distensión, al igual que en el contorno de ojos, aunque aquí si podemos frotar y aplicar más presión, dada la resistencia de la dermis.

En orden, se recomienda limpias primero la nariz y el tabique, desde la parte superior, entre las cejas, hacia abajo, a la punta de la nariz, frotando muy bien por los laterales, ya que en esta zona se suele acumular la mayor cantidad de sebo, sobre todo en las personas con piel tipo grasa. Una vez terminado esto, podemos proceder con la frente, los pómulos y las mejillas, para luego finalizar en la barbilla, donde se suele utilizar menor cantidad de maquillaje.

Los movimientos para frotar y limpiar, ya que se trata de un material con mayor porosidad que, por ejemplo, un disco de algodón, deben ser suaves y circulares, como si estuviésemos dando un delicado masaje facial. De nuevo, de esta forma estaremos tonificando la piel y sobre todo, relajando los músculos y el resto del tejido, lo que aumenta el flujo sanguíneo y la oxigenación celular.

Cómo mejorar su efecto sobre la piel

Lo más importante aquí es que, siendo el desmaquillado la primera fase de una buena limpieza facial, así como el paso que debemos tomar siempre (incluso cuando no realicemos una exfoliación o una hidratación más profunda), es utilizar las toallas al inicio de la rutina de cuidado de la dermis, para eliminar todas las impurezas, el maquillaje y el sebo más superficial, que no permitirían el paso libre de otras sustancias de uso posterior.

Luego de realizado este paso, para evitar dejar obstruidos los poros y la grasa acumulada en capas más profundas, debemos utilizar un producto de diseño específico para la limpieza más completa, cuya acción sobre el rostro podrá realizarse de manera más directa, gracias a la previa eliminación del maquillaje y todos los elementos adheridos a la piel de manera superficial.

Si los productos desechables no son lo tuyo, y buscas un medio para aplicar removedor de maquillaje que sea reutilizable, te invitamos a leer sobre Esponjas desmaquillantes ¿cómo se usan?

Tras esto, con un rostro limpio y sin rastro alguno de impurezas, podremos realizar el resto de la rutina, como la exfoliación ocasional, para eliminar toda mínima obstrucción de los poros, la necesaria hidratación facial, que es la base de la salud y la buena imagen dérmica, el uso de ungüentos o sérum antiedad para un cuidado interno y, por último, la aplicación de cremas más específicas, diseñadas para eliminar imperfecciones como arrugas, manchas y demás.

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