Cómo hacer sérum para piel grasa en casa

Siempre que vemos anuncios en televisión, o cualquier tipo de publicidad sobre productos cosméticos, que nos hablan de los procesos necesarios en cualquier rutina de belleza facial y cuidado de la piel, solemos ignorar una parte muy importante de esta, a la que debemos prestar suma atención por su vitalidad. Nos referimos a la limpieza, el que debe ser el primer paso a seguir, antes de aplicar cualquier tipo de crema o ungüento tópico.

Cómo hacer sérum para piel grasa en casa

La importancia de esta acción aumenta en las personas con dermis grasa, quienes suelen tener problemas a causa del brillo de su rostro al reflejar la luz y la sensación poco agradable y casi aceitosa que deja al tacto. Son muchos los factores que intervienen en estas características, los cuales se pueden evitar no solo limpiando el cutis adecuadamente, sino utilizando un sérum apropiado para esta categoría o clasificación dérmica.

Sin embargo, en ocasiones no podemos adquirir el producto necesario o no conseguimos un buen sérum, que contenga todos los activos para cuidar de la dermis de este tipo, lo que nos lleva a pensar que quizá debemos omitir esta parte. Es aquí donde entran en juego las recetas sencillas, económicas y muy efectivas, que podemos realizar nosotros mismos en casa, siguiendo las instrucciones adecuadas y conociendo, como veremos en esta ocasión, los ingredientes y concentraciones apropiadas.

Entre las muchas presentaciones de este producto, uno destaca por su gran efectividad. Si quieres conocerlo, te invitamos a leer Para qué sirve el sérum de ácido hialurónico

Características de las pieles tipo grasa

Características de las pieles tipo grasa

Todos los problemas que identificamos al hablar de esta clase de piel, que a veces resultan desagradables y anti estéticos, aunque no se deben asociar nunca con falta de higiene o atención en los cuidados, se pueden reducir a una simple cuestión, la hidratación o retención de la humedad a nivel tópico. Un cutis graso, al contrario que el conocido como seco, se caracteriza por una exagerada hidratación en la superficie de este órgano tan grande.

Esto puede ser ocasionado por dos factores, opuestos entre sí pero con consecuencias claramente similares, puede ser que nuestra hipodermis es incapaz de absorber correctamente la grasa y la humedad, reteniéndolas en estado líquido o, por el contrario, absorbe y retiene tal cantidad (que puede provenir del ambiente o del contacto del agua al bañarse o lavar el rostro), que parte de ella se queda en la superficie sin ser procesada.

En este punto, ya que el rostro se encuentra cubierto por una capa húmeda casi imperceptible, el sebo que liberan los poros de la piel y las impurezas del exterior, como el polvo, suciedad y contaminación ambiental, se quedan adheridos a nuestro rostro, creando de tal modo esa película brillante (al reflejar la luz) y de tacto aceitoso que nos describen, siendo la identidad o la imagen de la dermis de esta clasificación.

El verdadero problema, es que en muchas ocasiones dejamos que dichas impurezas se acumulen en la superficie, ya que no se pueden retirar con métodos tan fáciles como pasar un trozo de tela por el rostro. En este punto es cuando estos agentes ingresan en los poros, obstruyéndolos y evitando así la liberación de la humedad, lo que causa un aumento notorio de las características antes mencionadas, así como una reducción de la salud de la piel.

Los cuidados que esta requiere

Ya que se trata de elementos que se encuentran adheridos a la superficie de este órgano, la manera más sencilla de retirarlos es recurriendo a limpiadores faciales, como leches de limpieza, desmaquillantes no ionizados, agua micelar o cualquier otra presentación. Estos, según su fórmula y funcionamiento, eliminan la suciedad, las impurezas y el sebo que más que estar pegados a la piel, flota en la capa de humedad casi imperceptible que la cubre.

Aun así, a veces este paso resulta insuficiente, pues nos encontramos con que sigue apareciendo el sebo y la grasa en nuestro rostro, debido a las obstrucciones alojadas en los poros. Aquí es cuando se vuelve necesaria la exfoliación, un método que utiliza partículas muy pequeñas transportadas por un medio líquido deslizante, que puede ser aceite o una solución tensioactiva, para limpiar el interior de los poros y retirar así las obstrucciones.

Otra forma sencilla de tratar un cutis tipo graso es, aunque parezca contraproducente, otorgarle un nivel de humectación más profundo, a escala celular, utilizando métodos diversos, como la aplicación del sérum específico para esta clase dérmica. Esto permite que, en caso de que el problema sea por una hidratación exagerada, el tejido regule por sí mismo la cantidad de líquido requerido, permitiendo la liberación de la hipodermis y la dilatación de los poros.

Función del sérum y sus ingredientes naturales

Función del sérum y sus ingredientes naturales

Como nos podemos imaginar tras lo mencionado anteriormente, la funcionalidad de este suero radica en que, a diferencia de otros productos como tónicos o cremas, posee una densidad tan baja que apenas interactúa con la superficie del cutis, siendo absorbido antes a niveles realmente profundos, donde aporta todos sus activos y propiedades para que trabajen en conjunto con la actividad de las células de este tejido.

Por ello, cuando pensamos en una fórmula casera y sencilla, debemos tener en cuenta que, si buscamos recurrir a componentes naturales, estos deben poseer la misma densidad inferior al agua, para que se absorban como si se hubiesen procesado para este fin. De esta manera, seremos capaces de hidratar las capas más profundas de la piel, por debajo de la hipodermis, lo que no solo dará salud a nuestra piel sino que reducirá los efectos naturales de su clasificación como grasa.

Aun así, una receta de sérum para dermis grasa no se trata de un simple humectante, ya que cuenta con más propiedades que cuidan la piel de diferentes formas. Entre ellas, la más importante es la micro exfoliación, por lo que la mayoría de las recetas requieren de componentes solubles al agua que posean la capacidad de exfoliar la piel, aunque estos no se pueden utilizar en las rutinas diarias de día y de noche, pues pueden ocasionar daños al tejido por su uso prolongado.

Otras propiedades ya dependen de la elaboración que escojamos, pues no es posible simplemente juntar todos los ingredientes en una mezcla cargada y aplicarla sobre la piel, ya que la tensión de su densidad crearía una solución cuyos componentes no armonizan y no serían efectivos. Por ello, debemos prestar atención a las necesidades de nuestro cutis, ya sean de nutrición, regeneración celular, combate de imperfecciones, reducción de manchas o cualquier otra.

Por último, cabe destacar que el uso de esta sustancia siempre debe ser uno de los primeros pasos en la rutina de cuidado facial, justo después de la limpieza profunda, ya que la hidratación y nutrición de las células, así como la descongestión de los poros, causará que el tejido pueda absorber mucho mejor el resto de artículos, como cremas, tónicos y ungüentos, que procederemos a esparcir por el rostro y dejas actuar posteriormente.

Puedes conocer otra excelente opción para preparar en el hogar leyendo sobre Como hacer sérum con ácido hialurónico en casa

Elaboraciones en casa contra fabricaciones industriales

El mayor temor de cualquiera que se identifique como nuevo en el tema de la elaboración casera, ya sea de estos productos de carácter cosmético o de cualquier otra índole, es no alcanzar los niveles óptimos de efectividad en su preparación, que se dan de acuerdo a las capacidades que tiene dicha receta, gracias a la combinación de sus ingredientes, si la comparamos con las mezclas, sustancias y soluciones que nos ofrece la industria de la estética moderna.

En el caso del sérum para piel grasa, la función que debe cumplir es bastante abierta, por lo que la solución es muy maleable, haciendo que existan cientos de caminos para llegar a los resultados deseados. Sin embargo, esto significa que debemos conocer nuestra piel, so solo su tipo, sino las características que derivan de este, como podrían ser la capacidad de retener la humedad, la cantidad de sebo que libera y, sobre todo, las reacciones ante ciertos componentes y su interacción.

De esta forma, aunque debemos aceptar que los productos profesionales difícilmente pueden ser superados por las mezclas caseras, ya que en ellos podemos encontrar métodos especializados para potenciar su función (como la hidrólisis realizada al suero para que sea absorbido de manera más inmediata, gracias a la reducción de su densidad molecular), podremos dar con una receta que pueda competir en cuanto a efectividad y relación calidad contra precio.

De allí obtendremos las ventajas del uso de estas preparaciones caseras, como la facilidad de su obtención, la calidad de sus ingredientes, la efectividad de su acción y, sobre todo, el hecho de conocer de primera mano todos sus componentes y su función, los que nos lleva a saber, ya que los hemos adquirido nosotros mismos, que no contienen ningún elemento alérgeno, irritante o que pueda causarnos efectos adversos.

Recetas caseras para este producto

Recetas caseras para este producto

Ahora buen, cualquier receta o preparación efectiva requiere del cumplimiento de dos reglas; siendo la primera y la más importante el respetar los ingredientes y las cantidades establecidas para la elaboración, ya que de la concentración apropiada de propiedades y activos dependen todos los factores de su función, como la hidratación y el resto de tareas que debe cumplir. Por esta razón, siempre se marcan en las instrucciones cuánto debemos añadir de cada cosa.

En segundo lugar, aunque muchos no lo crean, el orden en que se combinan cada uno de los componentes puede afectar el resultado, pues si añadimos elementos en polvo o de textura densa, estos primero se deben diluir, preferiblemente aumentando la temperatura. En el caso de una sustancia que se debe absorber por la dermis de manera prácticamente inmediata, es importante que todos los componentes sólidos sean completamente solubles y se mezclen con los líquidos que funcionan como portadores de estos.

Mezcla reequilibrante para la dermis grasa

  • 30 ml de aceite de jojoba.
  • 15 ml de aceite de semilla de uva.
  • 15 ml de albaricoque.
  • 6 gotas de vitamina E en aceite.
  • 10 gotas de aceite esencial de lavanda.
  • 5 gotas de aceite esencial del árbol del té.
  • 5 gotas de aceite esencial de pachulí.

Lo que se busca con esta receta es equilibrar los niveles de sebo que liberan los poros de nuestra piel, utilizando ingredientes calmantes, descongestionantes y de una propiedad muy particular, conocida como seborreguladora. De esta manera, podremos aprovechar los activos hidratantes del resto de los componentes de la mezcla, sin que el exceso de humedad se convierta en ese sebo o grasa que queda en la superficie de la piel, lo que a su vez reduce la cantidad de impurezas y suciedad ambiental que se adhiere a nuestro cutis.

Sérum regulador de la humedad

  • 20 ml de aceite de avellana.
  • 20 ml de aceite de jojoba.
  • 20 ml de aceite de dátil del desierto.
  • 10 gotas de aceite esencial de geranium rosat.
  • 5 gotas de aceite esencial del árbol del té.
  • 5 gotas de aceite esencial de orégano.

Si se da el caso de que la dermis tiene una capacidad absorbente exagerada, esto se puede recular con componentes calmantes, hidratantes, reparadores y nutritivos, que se aprovechan muy bien de la capacidad del aceite de dátil del desierto de adherirse al tejido y permanecer de manera temporal, como una pequeña y fina película protectora, que ayuda a que los poros regulen de manera correcta la cantidad de líquido que absorben del ambiente o del agua que entra en contacto directo con este órgano.

Solución hidratante y nutritiva

  • 20 ml de aceite de aguacate.
  • 20 ml de aceite de semillas de uva.
  • 5 gotas de aceite esencial de ciprés.
  • 5 gotas de aceite esencial de menta.
  • 5 gotas de aceite esencial de romero.

En muchas ocasiones, nos encontramos con que, aun teniendo esta desagradable capa grasosa sobre la superficie del rostro, la dermis en realidad no está reteniendo los líquidos correctamente, por lo que no recibe la humedad y los nutrientes apropiados para mantener la actividad celular que regula su estructura. Esto puede ocasionar diferentes problemas en la salud dérmica, que derivan en la aparición de imperfecciones, por lo que es necesario nutrir e hidratar más profundamente.

Para una limpieza facial profunda

  • 1 cucharada de aceite de jojoba.
  • 1 cucharada de aceite de semillas de uva.
  • 5 gotas de aceite esencial de lavanda.
  • 4 gotas de aceite esencial de pachulí.
  • 4 gotas de aceite esencial de ylang ylang.

Algunas veces no podemos optar por los mejores limpiadores faciales, aunque estos son realmente necesarios para mantener la higiene de la dermis grasa, por lo que debemos hacer algo al respecto. Eso se puede solucionar muy fácilmente, al aplicar sobre el tejido un sérum con propiedades limpiadoras, que descongestiona y retira las impurezas de los poros, para que así puedas mantener tu piel limpia con métodos más convencionales, como el uso de agua y jabón.

Receta hidratante y refrescante tópico

  • Aceite vegetal de jojoba.
  • Aceite vegetal de rosa mosqueta.
  • Aceite vegetal de avellana.
  • Aceite esencial de lavanda.
  • Aceite esencial de árbol del té.
  • Aceite esencial de neroli.

Como hemos dicho, este tipo de fórmulas, además de hidratar (siendo esta su función principal), puedes aportar otros beneficios de distintas clases, que van desde la regeneración celular y la eliminación de la oxidación, hasta la regulación de cualidades propias del tejido, como la estimulación de la producción de colágeno, la despigmentación de la melanina o la eliminación de radicales libres.

Sin embargo, en muchas ocasiones lo único que hace falta, para terminar de dar a la dermis esa sensación de belleza y salud, es un poco de frescura y tonificación. De esta forma, incluso aunque nos encontremos en situaciones donde el clima cálido o los rayos del sol nos agobian, siempre podremos sentir la piel fresca y limpia, lo que a su vez se relaciona con la buena salud de este tejido.

Suero revitalizante para la piel

  • 3 cucharadas de gel de áloe vera.
  • 3 cucharaditas de agua de rosas.
  • 7 gotas de aceite esencial de salvia.
  • 7 gotas de aceite esencial del árbol del té.

Si hemos puesto atención en las consecuencias de la falta de limpieza y cuidado cutáneo, sabremos que estos problemas pueden ocasionar daños a nivel celular, que derivan en la pérdida de la salud y la estructura tópica y sus propiedades. Siempre que dichos daños no sean permanentes, se pueden reducir y aliviar con una mezcla de activos revitalizantes, con antioxidantes y astringentes que ayuden a sanar las fibras, proteínas y células que integran el tejido superficial.

Para eliminar el acné y el exceso de grasa

  • 30 ml de agua purificada.
  • 10 gotas de vinagre de manzana orgánico.
  • 10 gotas de aceite esencial del árbol de té.
  • Bolsa de té verde.
  • Una hoja de aloe vera.
  • Una cápsula de vitamina E.

Una de las consecuencias más notorias de la acumulación de sebo, grasa e impurezas que taponan y obstruyen los poros, es que causan la inflamación localizada de la piel, que poco a poco se convierten en granos que derivan en el conocido y molesto problema del acné, aunque en muchas ocasiones simplemente hacen aparecer los antiestéticos granos y puntos negros.

Si no crees en las capacidades humectantes del suero, quizá te interese leer ¿El sérum puede sustituir a la crema hidratante?

Para dar solución a este problema, es necesaria una fórmula única, que no solo sea capaz de limpiar, exfoliar en profundidad (lo que se conoce como micro exfoliación) y eliminar los excesos de grasa y sebo, sino que pueda aprovechar las propiedades de sus ingredientes para dilatar y descongestionar los poros. Además hace falta que la receta aporte activos antibacterianos, astringentes, analgésicos y antibióticos, que prevengan las infecciones, alergias y otros daños más graves, como podrían ser las marcas permanentes del acné.

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