Doble limpieza facial: mi experiencia realizándola una semana

doble limpiezaNo me gustan las rutinas complicadas de cuidado de la piel, en gran parte porque no estoy completamente segura de saber cómo lavarme la cara correctamente.

¿Uso agua caliente o fría? ¿Debo usar una toalla para secarme, o es antihigiénico debido a la acumulación de las bacterias? ¿Cometo un sacrilegio si no me quito el maquillaje antes de lavarme la cara por la noche? ¿Cómo sé que he aclarado toda la espuma? ¿Puede la gente lavarse la cara salpicándola con agua como lo hacen al final de los anuncios de Neutrogena?

Dada mi propensión a la pereza, cuando se trata del cuidado de la piel pongo la comodidad por encima de todo lo demás. Incluso mi proceso para elegir un nuevo limpiador de cara es realmente simple.

Normalmente estoy tan abrumada por las opciones que hay, que compro cualquier cosa que tenga un poco de ácido salicílico, porque mi tío, que es dermatólogo, me dijo que es bueno usar un limpiador facial con ácido salicílico para controlar los brotes.

Así que lo usaré hasta que se acabe, y luego volveré a elegir cualquier otro limpiador barato con un poco de ácido salicílico que encuentre en alguna tienda.

Por eso, soy probablemente la última persona de la tierra a la que esperarías que le diera una oportunidad a la doble limpieza facial, un método que requiere lavarse la cara dos veces ¡Pero si a veces se me olvida lavarme la cara!

Pero lo he probado porque, a pesar de mi gran genética y del reciente aumento en la ingesta de agua, he estado teniendo problemas de brotes y brillos en mi frente y mi barbilla.

También he estado sufriendo un desagradable ataque de sequedad en mis mejillas, en parte debido al brutal invierno que hemos tenido en el norte, seguido de una rápida transición a la primavera.

Necesitaba tomar el control de mi rutina de cuidado de la piel, ya que mi falta de rutina claramente no estaba funcionando.

¿Qué es la doble limpieza facial?

Es exactamente lo que parece. Te lavas la cara dos veces. Primero con un aceite limpiador, luego con un limpiador espumoso normal.

Empezar la rutina con aceite parece una buena manera de taponar los poros en lugar de limpiarlos, pero hay una explicación para este sinsentido, y el método ha sido practicado por las mujeres japonesas y coreanas durante siglos por una buena razón.

La teoría es que el aceite limpiador elimina la capa superficial de suciedad y mugre, y las células muertas de la piel, limpiando los poros y permitiendo que el limpiador habitual pueda hacer bien su trabajo.

También se supone que es una forma más suave de eliminar el maquillaje del rostro; en lugar de arrastrar un disco de algodón por tus párpados o algún otro material o producto abrasivo, el aceite supuestamente lo elimina de forma suave y eficiente.

Una vez comprados los productos adecuados -cada piel necesitará unos diferentes, incluso puedes recurrir a los productos naturales-, empecé con el primer paso de la rutina nocturna.

A pesar de mi intimidación inicial, el proceso de doble limpieza fue en realidad bastante simple. Me lavé las manos, porque es algo bueno que se hace antes de tocarse la cara, y posteriormente las sequé.

Con mis manos limpias y secas, exprimí dos bombas del aceite limpiador y simplemente me lo froté en la cara, sin necesidad de hacer masajes extravagantes.

Es importante aplicar el aceite de limpieza con las manos secas. Si tus manos están aunque sea ligeramente húmedas, emulsionarás el aceite demasiado pronto, y no será tan efectivo.

Una vez aplicado, el aceite disolvió cualquier resto de maquillaje que tuviera en el rostro, incluso el rímel impermeable más denso y oscuro. Nunca he usado un desmaquillador más fácil y eficaz que este aceite limpiador, y un poco me cundió mucho.

Después de ver que el aceite había disuelto todo el maquillaje, me salpiqué la cara con agua. No me preocupé demasiado por secar mi cara porque inmediatamente después utilicé el otro limpiador.

Lo masajee por todo el rostro hasta que hizo espuma, y después me aclaré bien la cara, me sequé con suaves palmaditas, y eso fue todo.

¿Funcionó la doble limpieza para mí?

Después de estar realizando este método una semana entera tengo que decir que sí.

El acné que me había salido en mi barbilla desapareció, y mi piel estaba mucho más calmada. La doble limpieza me sentó muy bien, especialmente en los días en que usaba más maquillaje de lo normal.

Al finalizar mi piel se sentía limpia y fresca cada noche antes de irme a dormir, y me despertaba con una piel más radiante e hidratada que nunca antes.

En general, la rutina es más llevadera de lo que pensaba, en parte porque solo hay que añadir un paso al lavado de cara habitual, por lo que solo pierdes un par de minutos al día. Asumible por todas ¿verdad?

Y claro, una vez que pruebas los beneficios de esta rutina, no quieres perderlos. He seguido haciendo la doble limpieza casi todas las noches -la omito cuando no me maquillo, por ejemplo-, y he notado mucho más la mejoría en la salud de mi tez. ¡Se lo recomiendo a todo el mundo!

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