Cómo aumentar los niveles de colágeno
Hace mucho tiempo que el cuerpo humano dejó de ser un completo misterio, aunque aún se desconocen unas cuantas cosas sobre él, siglos de investigación nos han llevado a ser conscientes, gracias a la anatomía y otra gran multitud de ciencias, de casi cada aspecto que lo compone, desde los grandes tejidos que cubren y hacen funcionar su estructura, hasta las células y moléculas más diminutas, cuya tarea consiste en un sinfín de facetas distintas.

Entre todas estas, algunas destacan por cumplir una función específica, así como por características como su producción, tiempo de vida, calidad y pertenencia dentro del organismo. En este caso, nos referimos al colágeno, que a pesar de ser una parte vital del funcionamiento del cuerpo, tiene cierta tendencia a ser degradado, por factores que no solo reducen sus cantidades sino también su calidad, por lo que su funcionamiento se ve siempre amenazado.
De cualquier manera, ya que se trata de un componente tan importante, que conoceremos con más detalle al proseguir, es necesario tener en cuenta que esta degradación, aunque no se puede evitar por completo, se contrarresta tomando ciertas medidas, que no solo reducen el deceso de sus niveles, sino que los pueden aumentar, haciendo que el cuerpo produzca una mayor cantidad, con el fin de combatir esos factores que lo rechazan, lo reducen o lo deniegan por completo.
De todos los tipos de suplemento que hay, según su origen, aprende sobre uno de los mejores leyendo Qué es el colágeno marino y qué beneficios tiene

Sobre el colágeno y su disminución en el organismo
Aunque muchas veces asociamos esta molécula como ingrediente externo, incluido (tras ser extraído y sintetizado mediante procedimientos de laboratorio), como un componente importante de suplementos y complementos alimenticios, al igual que de algunos productos de belleza de uso tópico, como cremas, sérum, champú y esmalte de uñas, lo cierto es que la verdadera importancia de ella recae en la producción interna que genera nuestro cuerpo.
Cuando hablamos de colágeno, nos referimos a una pequeña fibra de carácter proteico, producida por algunas células específicas localizadas en los tejidos conjuntivos del organismo, que son aquellos que permiten la unión correcta de otros tejidos de mayor volumen, como los músculos, huesos y diferentes capas de la piel. Por esto su valor es incalculable, ya que su tarea recae directamente en la función estructural de los seres vivos.
Es menester mencionar esto último, ya que no solo los seres humanos producimos dicha proteína, sino que todos los animales terrestres y la mayoría de los marinos también la necesitan, así como las aves, aunque de estas no se suele extraer para su síntesis como ingrediente. Sin embargo, la acción del colágeno no se ejecuta de manera directa con los tejidos que lo producen, ya que, aunque dijimos que su tarea tiene que ver con nuestra estructura, es más bien diferente.
Esta fibra se encarga de crear y producir, mediante la absorción de nutrientes como vitaminas y ácidos esenciales, otra molécula de menor volumen llamada elastina, que es la que realmente se encarga de dar a los tejidos su resistencia, vitalidad, tonicidad y sobre todo, la elasticidad. Gracias a la permanencia de estas características tan importantes, es que se logra la conjunción de los tejidos que permiten la movilidad y fortaleza de nuestro cuerpo.
Esto no quiere decir que sin elastina los músculos, huesos, órganos y articulaciones se van a separar y perderán su forma, ya que dichos tejidos se encuentran unidos entre sí por diferentes factores, sin embargo, son las características que le otorgan la elastina producida por la fibra protagonista de hoy, aquellos elementos que permiten la cohesión de los tejidos, prolongando de esta manera la salud física necesaria para que ejecuten correctamente todas sus funciones.
De manera más superficial, si hablamos del papel que juegan estas moléculas sobre la piel, su importancia cosmética sale a relucir, haciendo que nos demos cuenta de que, sin la elastina fortaleciendo y potenciando este órgano tan grande y necesario, perdería de manera progresiva la elasticidad, firmeza y tonicidad que la caracteriza.

La importancia de mantener un nivel óptimo de esta proteína
De lo anterior se deduce que, aunque el cuerpo humano puede trabajar y funcionar correctamente, a pesar de tener niveles bajos de colágeno y su producción de elastina, las consecuencias de este deceso molecular se podrán notar de muchas maneras. No solo de forma superficial, debido a las alteraciones de la dermis, sino que a nivel interno, en cuanto a la resistencia y movilidad de otros tejidos.
Por ejemplo, se asocian las alteraciones dérmicas propias de los bajos niveles de esta fibra, a la aparición de imperfecciones anti estéticas de la piel, cono podrían ser las arrugas, líneas de expresión, cicatrices pronunciadas y muy marcadas, flacidez y otras igual de notables. Esto se debe a que, si la dermis pierde las características antes mencionadas, como firmeza y elasticidad, su estructura se ve alterada a causa de la rigidez, elongación y aspereza que comienzan a parecer.
De manera interna, las consecuencias, aunque no son tan visibles, pueden ser mucho más negativas para nuestra salud, ya que la degradación de los tejidos por falta de elastina conlleva la pérdida de su resistencia y fortaleza. Por ejemplo, perdemos parte de la flexibilidad de nuestro cuerpo, los huesos se vuelven frágiles y propensos a las fracturas, la masa muscular se ve reducida de manera gradual y aparece la artritis y el dolor en las articulaciones.
Causas de su disminución
Son muchos los factores que causan la degradación del colágeno, en cuanto a su calidad y cantidad dentro de los tejidos conjuntivos, aunque el más común se debe a causa del envejecimiento, un elemento natural del que padecemos todos los seres vivos. Es una afirmación muy cierta que con la edad se pierde parte de la salud, las células sufren de oxidación y van reduciendo la capacidad de producir estas y otras fibras; por ejemplo, mientras pasa el tiempo los niveles de colágeno se pierden de entre un 25% a un 40% en su totalidad.
Otros problemas que ocasionan esta disminución pueden ser genéticos, ya que mucho de lo que ocurre en nuestro organismo está escrito en la información de código de nuestros genes; de esta forma, se deduce que de manera natural, algunas personas son más propensas a la degradación celular que otras, y por ende, a la disminución de la producción de fibras, proteínas y otras moléculas.
Esto mismo puede ocurrir a causa de algunos patógenos, dolencias o enfermedades, ya que muchas de ellas conllevan síntomas muy específicos respecto a ciertas moléculas. Por ejemplo, muchas de los trastornos inmunitarios causan que nuestro sistema inmune vea ciertos agentes del organismo como entes externos, por lo que los atacan y los destruyen. Tal es el caso de aquellos trastornos con la enfermedad vascular del colágeno dentro de su sintomatología.
Por último, todos y cada uno de las acciones de práctica cotidiana de nuestra vida pueden contar para esta disminución, ya que se sabe que la falta de una alimentación balanceada, ejercicio y actividad física, conlleva la degradación celular. De igual manera, elementos como el tabaco, el alcohol, el estrés y la falta de sueño, pueden provocar así mismo la disminución de la producción de colágeno.

Métodos para aumentar sus niveles
Una vez nos hemos convencido de la importancia de esta fibra proteica en nuestro organismo, para evitar esas consecuencias tan nefastas que puede causar su disminución, es momento de conocer todas las pequeñas acciones, ya que el mundo está hecho de detalles, que en conjunto son capaces de ayudarnos en gran medida a contrarrestar el deceso natural de este y la elastina en nuestro cuerpo, ya sea como consecuencia natural o por causa de los malos hábitos.
En el caso de las personas que sufren del mencionado trastorno vascular de colágeno, la cosa puede cambiar, ya que aparte de estos sencillos trucos y medidas, es necesario tomar una terapia especializada, tras previa visita a un médico especialista en estos problemas. Aunque es difícil de detectar cuando una enfermedad ocasiona estos fallos orgánicos, mientras conozcamos las consecuencias de la pérdida de esta fibra, podremos hacernos una idea de si debemos tomar o no las medidas pertinentes.
Mediante la alimentación
Ya que hablamos anteriormente del papel de las células localizadas en los tejidos conjuntivos, como única fuente de producción de esta proteína, debemos tomar en cuenta su cuidado de la forma más común, como se recomienda siempre mantener en funcionamiento las células del cuerpo. Esto se logra a través de la alimentación, manteniendo dietas saludables y con altos niveles de algunos elementos que mencionaremos a continuación.
La vitamina C
En primer lugar, este nutriente tan conocido, que se puede encontrar de forma natural en muchos alimentos, sobre todo frutas cítricas, como naranja, tomate, limón, toronja, kiwi y fresas; así como también en hortalizas y verduras como patatas o papas, brócoli y pimientos rojos y verdes. También podemos obtenerlo al ingerir suplementos vitamínicos, ricos no solo en la clase C sino en muchas otras vitaminas, así como diferentes familias de nutrientes.
Su importancia en la interacción con la producción de colágeno es sencillamente vital, ya que es la principal fuente de, por decirlo de alguna manera, alimentación de las células del tejido conjuntivo, quienes básicamente transforman gran parte de sus reservas de vitamina C en moléculas de colágeno, que a su vez usan otra porción de este nutriente para dar inicio a la síntesis natural de elastina en todas las áreas del cuerpo donde se requiere.
Vitamina E y antioxidantes
Este par no vienen en conjunto dentro de los alimentos que ingerimos, aunque su función en este caso es prácticamente la misma, por lo que siempre debemos intentar combinar ingredientes culinarios ricos en ambos nutrientes, no solo durante las comidas más pesadas, como el almuerzo o la cena (en algunos países donde la última comida suele ser completa), sino a toda hora, incluso en las meriendas o los tentempié.
Se trata de dos de los protagonistas a la hora de cuidar las células, ya que se encargan de sanar los daños ocasionados por factores externos, como el contacto con los rayos ultravioleta que emanan del sol, la falta de movimiento y actividad física (o por el contrario, el sobre esfuerzo del organismo). De igual manera, pueden ayudar a que estas no pierdan sus propiedades cuando son atacadas por patógenos o enfermedades.
En el caso de los antioxidantes, como si nombre lo indica, son conocidos por evitar y reducir la oxidación de las células, que es el daño de su estructura interna, producido por múltiples situaciones como las antes mencionadas. Se puede encontrar en alimentos como té verde, alcachofas, tomates, ajo, canela, cacao y chocolate oscuro, brócoli, arándanos, zanahorias, pistachos, aguacate, fresas y pescados como el bacalao y el salmón.
Si hablamos de la vitamina E, se encarga de cuidados parecidos a los antioxidantes anteriores, pero de una forma más externa, protegiendo las células de posibles agentes externos que las dañan, corrigiendo su estructura y ayudando a sanar los daños más superficiales. Podemos encontrar esta en alimentos como aceites vegetales, frutos secos y semillas (nueces, avellanas, girasol, etc.), espinacas y espárragos, así como en distintos legumbres, moluscos y mariscos.
Suplementos de colágeno
Se dice que la medicina es la ciencia más compleja y complicada, ya que requiere de una solución para tocas y cada una de las pequeñas fallas, sean anatómicas o por lesiones, que puedes ocurrir en nuestro organismo. El deceso de los niveles de cualquier molécula, así como los daños a nivel celular, son solo uno de los cientos o miles de temas que esta ciencia debe tratar, en conjunto con otras como la nutrición, la anatomía, la biología y demás.
Mencionamos todas estas ramas de estudio, ya que en conjunto fueron las encargadas de descubrir la síntesis artificial de moléculas naturales, así como de la creación de suplementos con estas como ingredientes. Estos se pueden encontrar en presentaciones como grajeas, pastillas, jarabes o polvo soluble al agua, entre muchas otras, siempre que sean aptas para ser consumidas por las personas.
Se trata de una forma de integrar colágeno al organismo, de manera controlada y mediante la ingesta directa, no de alimentos o ingredientes con capacidades para aumentar su nivel y su producción, sino de la molécula pura hidrolizada, para que sea absorbida por el cuerpo y pueda realizar su trabajo de manera correcta. Aun así, la mayoría de los suplementos integran componentes como vitaminas y nutrientes que ayudan también en la producción natural de la proteína.
Ungüentos y productos para la piel, cabello y uñas
De forma más específica, estos se suelen utilizar sobre todo como elementos cosméticos, o productos de belleza y cuidado de las áreas más superficiales del cuerpo, con el fin de prevenir, reducir y eliminar las imperfecciones causadas por la disminución del colágeno; ya que en muchas ocasiones, estos decesos solo conllevan consecuencias menores, que se pueden tratar de esta forma.
Por ejemplo, las cremas antiarrugas y antiedad más comunes de la actualidad, integran en su fórmula este compuesto sintético para que sea absorbido por la piel, de igual forma que los sérum, tónicos y otros productos de uso tópico. Así mismo, podemos encontrarlo en esmaltes de uñas, champú, acondicionador y tratamientos capilares, donde la molécula de fibra ayuda a otorgar resistencia, dureza y fortaleza al cabello y las uñas.
A través de emulsiones caseras y bebidas
Cuando es necesario que un nutriente llegue de forma más directa al sistema sanguíneo, pero que sea integrado o introducido al cuerpo de manera natural, la mejor opción siempre es recurrir a las bebidas o los insumos líquidos, ya que en este estado, el organismo es capaz de absorberlas a mayor velocidad y digerirlas completamente. Es por esta razón que se recomienda tomar las pastillas con agua o los suplementos en sus presentaciones en polvo soluble para bebidas.
Aun así, no solo estos productos sintetizados pueden cumplir con la regla de oro de la nutrición, mediante las bebidas, sino que muchos de los alimentos antes mencionados, ricos en vitamina C y D, al igual que en antioxidantes, se pueden licuar y consumir en sus versiones líquidas. Por ello se recomienda, después de cada comida, tomarse un buen vaso de jugo de naranja, fresa, toronja, tomate de árbol; una limonada o un delicioso batido de chocolate con maní o nueces para merendar.
Tratamientos de estimulación de su producción
Existe un método no invasivo y de resultados casi inmediatos, que no requiere de introducir nada al organismo, ni siquiera alimentos específicos (aunque siempre es recomendable una dieta nutritiva), reservado preferiblemente para aquellas personas que sufren las consecuencias de la falta de esta proteína y su descendiente, la elastina. Se trata de las terapias láser, de luz roja o de pulsación de luz; así como las que conllevan el uso de ondas de radiofrecuencia.
Sea cual sea la formulación del método de estimulación que se escoja, los resultados siempre serán positivos y de una efectividad increíble. Si optamos por las terapias con luz, cualquiera de ellas, nos encontraremos con un tratamiento que aplica calor de forma controlada, en puntos localizados de nuestro cuerpo, para estimular la producción natural de las células del tejido conjuntivo; lo mismo ocurre con las de radiofrecuencia, pero estas utilizan ondas electromagnéticas.
Si buscas el mejor suplemento para esta proteína, te recomendamos leer Qué es el colágeno hidrolizado y cuáles son sus beneficios
Evita los factores que causan la disminución gradual
Recuerda, nada es más efectivo que evitar cualquier cosa que cause el problema en cuestión, aunque esto sea solo preventivo, pues una vez que el daño está hecho, puede ser muy tarde para revertirlo solo evitando aquello que lo ocasiona. Aléjate del tabaco y el alcohol, come sano y mediante una dieta balanceada, duerme bien y aprende a manejar el estrés, para que estas pequeñas eventualidades no afecten al colágeno y a tu vida.