Cómo parecer más joven

Si hay una cosa en la vida que es inmutable, inevitable y que deja huellas de su paso en nuestro cuerpo, es el tiempo, ese gran elemento que al principio, con la llegada del crecimiento y la experiencia, agradecemos como medida del aprendizaje de cada etapa de la existencia. Sin embargo, no todo es positivo cuando se van cumpliendo más y más años, ya que cuando comenzamos a acumular algunas décadas, somos más vulnerables a otro tipo de cambios.

Cómo parecer más joven

Conocido como el envejecimiento, este enemigo de la sana vanidad que consideramos como belleza, causa la aparición de diversas deficiencias e  imperfecciones, ya sea en nuestra piel, nuestro estado físico, resistencia o salud. Aun así, lo peor de esto es el llamado envejecimiento prematuro, que ocurre cuando diversos factores, ya sean internos de nuestro organismo o externos, del ambiente, causan la aparición de estas deficiencias a temprana edad.

Esto no significa que debamos rendirnos a la falta de resistencia, las arrugas o la pérdida de la musculatura, ya que existen diversos métodos, de uso o práctica cotidiana, que permitirán a nuestro cuerpo aguantar con mayor grado de estabilidad dichos cambios, mientras mantenemos un excelente estado de salud y, cómo no, nos vemos y nos sentimos jóvenes a pesar de los años que hemos vivido y las experiencias que hemos ganado.

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Factores y consecuencias del envejecimiento físico

Factores y consecuencias del envejecimiento físico

Se pueden enumerar una serie de alteraciones, tanto físicas como mentales, aunque en esta ocasión nos concentraremos en las primeras, que aparecen a causa del paso del tiempo o el envejecimiento prematuro. De igual forma, si hablamos de la llegada de este último, que nos hace parecer mayores a pesar de nuestra juventud, también podemos contar con los diversos factores que lo ocasionan y su acción sobre nuestro cuerpo.

En principio, dada la vulnerabilidad del organismo a los cambios, ya sea en respuesta a la estimulación externa, nuestro estilo de vida, la tensión de las acciones cotidianas, del día a día, la falta de salud, el estrés o las alteraciones que ocasionan muchas enfermedades y patologías, nos vemos acosados por la desmejora del estado físico, que se puede presentar en múltiples formas, sin importar la edad y de acuerdo a diferentes situaciones.

Es importante conocer los siguientes dos puntos, pues de esta forma sabremos qué causa todas estas deficiencias y cuáles son exactamente, para así poder hacernos una idea de lo que debemos hacer para mejorar. De esta forma, con las acciones adecuadas, tratamientos y trucos más sencillos, es posible mejorar la salud de forma notable, vernos y sentirnos más jóvenes y fuertes sin importar la edad, el género o el estatus social que poseemos.

Consecuencias estéticas del paso del tiempo

Si hablamos de aquellos cambios físicos, traídos a nosotros por todos los años de vida, trabajo, momentos compartidos y experiencias ganadas, no hay duda alguna que los que mayormente se notan se dan en la piel, ya que se nos presentan una serie de imperfecciones ocasionadas por la deficiencia interna de muchos factores que influyen en esta. Estas llamadas marcas de la edad pueden ser arrugas, pliegues, flacidez, manchas y despigmentación, entre otras más.

De igual forma, con el paso del tiempo podremos notar una pérdida de volumen de nuestro cuerpo, como si estuviésemos perdiendo parte del peso corporal natural de nuestra forma, así como una reducción de la resistencia y la fuerza física. Esto se debe a la reducción de nuestra densidad o masa muscular, que ocurre debido a una ralentización en la regeneración de los tejidos de los músculos, así como la deformación de las fibras que lo componen.

Causas del envejecimiento prematuro

Cuando los especialistas dicen que todo influye, no están exagerando, ya que desde la genética hasta los detalles de nuestra vida cotidiana, así como alteraciones sintomáticas causadas por enfermedades, depresión, problemas sociológicos, patologías y un sinfín de factores, son amplios influyentes que generan este llamado envejecimiento temprano, que ataca las células de los tejidos orgánicos de la piel y los músculos.

Esto causa no solo una disminución significativa de la producción interna de colágeno, una proteína encargada de la elaboración de elastina, fibra que da al tejido dérmico su resistencia, elasticidad, tonicidad y firmeza; sino que, además, ocasiona un aumento de otros elementos moleculares de nuestro organismo, completamente contrarios al colágeno, como serían el estrógeno, los radicales libres y la melanina, que traen consecuencias parecidas a las del paso natural del tiempo antes mencionadas.

Una correcta rutina de cuidado para la piel

Una correcta rutina de cuidado para la piel

El tejido externo es uno de los que más sufre debido al envejecimiento, además que en muchas ocasiones es, por ser la imagen que mostramos a los demás y a nosotros mismos frente al espejo, el primer espacio físico donde comenzamos a notar el envejecimiento. Por ello, para vernos y sentirnos más jóvenes, debemos llevar a cabo la práctica de una rutina de belleza, que no solo mejora nuestra imagen sino que aumenta considerablemente la salud de este órgano.

Aun así, ya que existen centenares o quizá miles de productos que prometen mantener la juventud de la piel, a veces es difícil saber cuáles son los pasos correctos, así como las mejores instrucciones, para tener una rutina esencial que no solo mejore la salud cutánea, sino que apoye la actividad de las células que integran este tejido, para que pueda recurrir a sus propiedades básicas en cuanto a su firmeza, tonicidad y elasticidad.

La limpieza y la exfoliación

No hay crema o sustancia en el mundo, natural o sintética, que se absorba correctamente por una piel contaminada o llena de impurezas, ya sea que la notemos limpia a la vista y al tacto, ya que estos elementos contaminantes muchas veces son tan diminutos y están tan bien escondidos que no los tomamos en cuenta. Por ejemplo, con el paso del tiempo, estos se alojan dentro de los poros de la piel y entre las diferentes capas de esta.

Dicha obstrucción influye en gran medida en la salud dérmica, ya que no solo ocasiona la aparición de imperfecciones, sino que impide que la dermis transpire correctamente, liberando la grasa e impurezas más profundas; o que absorba la humedad y se hidrate. Por ello, se recomienda una limpieza facial diaria, sobre todo en el caso del desmaquillado, así como la práctica de la exfoliación ocasional, no solo del cutis, sino de todo el cuerpo.

Hidratación como el factor más importante

Tal como los seres vivos necesitamos beber líquidos y alimentarnos, la piel como organismo también necesita nutrientes e hidratación, ya que en muchas ocasiones los obtenidos mediante la ingesta son insuficientes para mantener su salud. Esto se da sobre todo en el caso de la humectación de la dermis, ya que es muy poca el agua que le llega desde el interior del organismo, muchas veces liberada por los poros en forma de sudor.

Esta humectación no se obtiene solo de la acción de tomar un baño diario, ya que este solo permite la absorción de la humedad de forma superficial, mientras que la dermis requiere de estos líquidos en capas mucho más profundas de su estructura. Por ello, el uso diario de cremas, sérum y productos humectantes, es muy necesario para mantener la salud del tejido y sus células, así como una imagen joven y sana de la piel, libre de imperfecciones.

El uso de productos antiedad

No somos los primeros en preocuparnos por la imagen cansada y sin vida, estéticamente hablando, que puede devolvernos el espejo con el paso de los años; se trata de un problema que se ha tratado desde que el ser humano tiene consciencia del concepto de belleza. Por ello, existen una inmensa cantidad de productos cosméticos, cuyas propiedades logran una regeneración celular y rejuvenecimiento visible del tejido, que nos hará parecer y sentirnos más jóvenes físicamente.

Tratamientos contra las imperfecciones

Por último, no se puede negar la influencia de las marcas de la edad (como las arrugas, manchas y las ya mencionadas como consecuencia del envejecimiento), en cuanto a la percepción de belleza y juventud de nuestra piel. Por ello, se recomienda el uso, al final de la rutina, de cremas específicas para aquellas imperfecciones más marcadas; por ejemplo, antiarrugas para reducir y eliminar estas, despigmentantes para las manchas y tonificantes para la flacidez.

Si buscas una solución natural contra la más notoria de las imperfecciones, puedes aprender aquí Cómo hacer una crema antiarrugas casera

Mantenimiento de la masa muscular

Mantenimiento de la masa muscular

Pasamos ahora a un punto más interno de nuestro organismo, que vendría a ser lo que sostiene el cuerpo y nos otorga la fuerza y resistencia para realizar cada uno de nuestros movimientos, mientras protege el resto de órganos más sensibles y delicados. Si hablamos de la musculatura, ya que hemos entendido que esta se va perdiendo con el paso del tiempo, sí que podremos mostrar en nuestra imagen una mayor juventud y calidad de vida al mantenerla en buen estado.

Para ello, no solo debemos recurrir al ejercicio, esta práctica que mantiene la salud, la vitalidad y la fuerza física de hombres y mujeres que lo practican, además de una imagen más joven y sana; sino que también necesitaremos suplementar su estructura, para evitar la pérdida de las masas muscular y ósea, ocasionadas por el declive de las fibras que lo componen a causa de bajos niveles de nutrición y la incapacidad de absorber los nutrientes de manera correcta a causa del envejecimiento.

Los suplementos nutricionales

En esencia, los músculos necesitan dos componentes principales para mantener su volumen y densidad, proteínas y carbohidratos. Las primeras mantienen la rigidez del tejido y la resistencia de las fibras, otorgando la fuerza física y la salud, mientras que los segundos se encargan de permitir la regeneración muscular que agrega volumen y ejerce una influencia directa sobre la capacidad de estos para mantener las fibras resistentes.

Sin embargo, cuando la edad ya es un poco avanzada, muchas veces el cuerpo no digiere correctamente ni proteínas ni carbohidratos básicos, encontrados en los alimentos, como por ejemplo carne, huevos, lácteos y pescado en el caso de los primeros; así como harinas, granos, verduras y legumbres para los segundos, lo que no solo permite sino que acelera dicha reducción de la masa muscular y la pérdida de resistencia.

Aquí es donde entran en juego los suplementos, tanto de estos dos nutrientes esenciales, como los de calcio, que ayudan a su vez a la estructura ósea a mantener la resistencia y fuerza necesarias para sostener todo nuestro cuerpo durante cualquier actividad, aun cuando esta requiera cierto esfuerzo. Su función es simple, suplir los nutrientes perdidos y aumentar la capacidad orgánica para absorberlos, ya sea que vengan de los alimentos o de los mismos medicamentos.

Ejercicio para músculos y huesos

Como sabemos, la práctica del ejercicio suele conllevar una teoría bastante amplia, apoyada con el conocimiento anatómico, para diferenciar cuales movimientos, presiones y esfuerzos físicos serán beneficiosos en cada uno de los puntos del cuerpo. Por ello, llevar a cabo una serie de ejercicios completa y de manera ordenada, es la clave para el aumento de la masa muscular y el fortalecimiento de las fibras que integran estos tejidos.

Dicha práctica no solo se lleva a cabo para aumentar los músculos, sino que también influye en el mantenimiento de su estado, por lo que, si el envejecimiento nos causa la pérdida de estos, se puede complementar con el ejercicio que los mantenga sanos y fuertes. Aun así, no podemos ignorar el punto anterior, sobre la alimentación y los suplementos, pues no hay ejercicio en el mundo que otorgue los nutrientes necesarios para mantener esta estructura.

Por ello, a diferencia de nuestras prácticas en los años de juventud, se recomienda un ejercicio más controlado cuando se trata de combatir los efectos del envejecimiento, con rutinas que van desde las cardiovasculares, como el trote o montar en bicicleta; series de estiramientos para los músculos, tendones y articulaciones, hasta la hipertrofia o aumento de la masa mediante el esfuerzo de levantar peso, por supuesto, sin sobre pasar los límites de nuestra capacidad.

Los métodos estéticos

Los métodos estéticos

Los puntos anteriores, como cualquier tipo de práctica cotidiana o rutina, requieren de una buena cantidad de esfuerzo y tiempo, lo que consume parte de nuestro día a día en la atención que debemos poner a cada paso. Desde la aplicación de las cremas y la limpieza diurna y nocturna, la ingesta de los suplementos y el ejercicio controlado, crean una mejoría natural de nuestra imagen, al reducir las alteraciones del envejecimiento y crear cambios positivos.

Sin embargo, muchas veces necesitamos resultados un poco más inmediatos, ya que la situación lo amerita, por ejemplo, en caso donde las imperfecciones que nos hacen parecer menos jóvenes y atractivos son muy marcadas. Para ello existen diversos métodos, estudiados, diseñados, practicados y realizados dentro de un campo de investigación conocido como la medicina estética, que podrán mejorar nuestra imagen y darnos una apariencia más joven, de acuerdo a nuestros deseos.

Los diversos tratamientos estéticos

Como decíamos, existen una gran cantidad de formas diferentes de parecer más jóvenes, aunque muchas de estas son temporales, por lo que requieren de tratamientos muy ocasionales, con un tiempo específico entre sesión y sesión. Sin embargo, su utilidad no se puede negar, ya que no estamos hablando de terapias diarias, como sería la aplicación de las rutinas de belleza, ni de efectos a largo plazo, ya que los resultados visibles son casi inmediatos.

Entre los más populares, tenemos tratamientos invasivos, como el botox y la aplicación interna de sustancias de relleno, conocidos y practicados desde hace décadas por especialistas en esta área, así como por muchas personas que, debido a lo recurrente de su uso, prefieren aprender a realizarlo ellos mismos. Estos requieren de inyecciones que introducen ciertos elementos directamente entre las capas de la piel, ahorrando el trabajo del tejido de absorberlos desde la superficie.

Otros métodos son menos directos, por lo que se les conoce como no invasivos, entre los que destacan los masajes, yoga, cupping y el uso de la tecnología más innovadora, como en los tratamientos láser o de aplicación de ondas de radiofrecuencia, que aprovechan una serie de fases de calor para estimular la piel, aumentando los la producción de colágeno y eliminando los excesos de radicales libres y estrógeno, así como la grasa intramuscular.

Algunos métodos suenan incluso un poco extremos, aunque hemos de repetir, han sido diseñados para dar resultados fantásticos sin causar ningún tipo de efecto secundario adverso. Entre ellos podemos mencionar la acupuntura o estimulación del tejido y los nervios mediante pinchazos controlados; también el peeling, que es la eliminación de capas de piel a través del uso de químicos, o de forma física mediante la fricción controlada.

El uso del maquillaje

Muy bien, tenemos un evento importante y, al mirarnos al espejo, solo podemos ver la imagen de una persona cansada y sin brillo, como se suele decir; en este momento, requerimos de una solución inmediata que nos reste un par de años de encima. Dicha solución se llama maquillaje, una serie de productos cosméticos de fácil aplicación, que cambiarán nuestra apariencia de manera positiva, de acuerdo a nuestro gusto.

Si esto no es suficiente para luchar contra las marcas de una edad más avanzada, te podría interesar aprender La mejor rutina de cuidado de la piel a los 60 años

Estos suelen estar fabricados con pinturas y pigmentos de muchas materias diferentes, algunas en polvo o en crema, mientras que otras más sutiles de pueden encontrar como lápices y brillantina; los hay para los labios, las cejas, el contorno de ojos, las pestañas y, en fin, para todo el cutis. Su función es simple, cubrir las imperfecciones, darle color, brillo y alegría a nuestro rostro, mientras nos hace parecer más jóvenes y a la moda, perfectos para cualquier reunión o eventualidad.

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